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Observatorio De Equidad De Género E Igualdad De Oportunidades
09/04/2026

9 de abril: Día internacional contra la brecha salarial de género

Una desigualdad persistente en el mercado laboral

El 9 de abril es el Día Internacional contra la Brecha Salarial de Género, en este día es necesario visibilizar la desigualdad en los ingresos entre mujeres y varones y promover acciones concretas para reducirla. A diferencia de otras fechas internacionales, esta conmemoración surge de una iniciativa impulsada por organismos como ONU Mujeres y la OIT (Organización Internacional del Trabajo) junto con campañas de la sociedad civil y espacios académicos.

Esta fecha convoca a reflexionar respecto de una de las desigualdades más estructurales del ámbito laboral: la diferencia de ingresos entre mujeres y varones. La brecha se mide de dos maneras: no ajustada, que compara simplemente ingresos y la la brecha ajustada, que analiza diferencias en condiciones equivalentes, permitiendo identificar posibles situaciones de discriminación directa. Ambas mediciones resultan relevantes, ya que dan cuenta de dimensiones distintas y a su vez complementarias de la desigualdad.

Diversos organismos internacionales, como ONU Mujeres y la Organización Internacional del Trabajo, coinciden en que, a nivel global, las mujeres perciben entre un 20% y un 30% menos de ingresos que los varones. Esta brecha no solo persiste, sino que tiende a profundizarse en contextos de informalidad laboral, precarización del empleo y ausencia de políticas públicas con perspectiva de género. En Argentina, actualmente la brecha en el trabajo formal es de 27% y para las trabajadoras informales está alrededor del 34%.

Las causas de esta desigualdad son múltiples, en primer lugar, existe la segregación ocupacional, tanto horizontal como vertical, ubica a las mujeres en sectores históricamente feminizados, como la educación, la salud o los servicios de cuidado, que suelen estar peor remunerados. A esto se suma la persistencia del llamado techo de cristal, que limita el acceso de las mujeres a posiciones jerárquicas y de mayor poder de decisión.

Otro factor importante se relaciona con las tareas domésticas y de cuidado que siguen asumiendo las mujeres mayoritariamente y que impacta directamente en sus trayectorias laborales: menor participación en el mercado de trabajo, inserciones más precarias o discontinuas, y mayores dificultades para acceder a empleos de calidad.

En síntesis, la brecha salarial de género constituye una deuda histórica que interpela tanto a los Estados como a las instituciones y a la sociedad en su conjunto. Reconocer su existencia es el primer paso, pero no suficiente: avanzar hacia su reducción y eventual eliminación requiere voluntad política, compromiso colectivo y una transformación profunda de las relaciones de género que estructuran el mundo del trabajo.

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